miércoles, 11 de abril de 2012

Hola oscuridad, mi vieja amiga 
He venido nuevamente a hablar contigo 
Porque una visión deslizándose suavemente 
Dejó sus semillas mientras yo dormía 
Y la visión que fue plantada en mi cerebro 
Aún continúa 
Dentro del sonido del silencio 

En inquietos sueños yo caminaba solo 
Por angostas calles de guijarros 
Bajo el halo de un farol 
Me levanté el cuello por el frío y la humedad 
Cuando mis ojos fueron acuchillados por el destello de una luz de neón 
Que agrietó la noche 
Y tocó el sonido del silencio 

Y en la desnuda luz yo vi 
A diez mil personas, o tal vez más 
Gente conversando sin hablar 
Gente oyendo sin escuchar 
Gente escribiendo canciones que nunca comparten las voces

Y nadie se atrevía 
A romper el sonido del silencio 

Tontos les dije, ustedes no saben 

Que el silencio crece como un cáncer 
Escuchen las palabras que podría enseñarles 
Tomen mis brazos que podría extenderles 
Pero mis palabras cayeron como silenciosas gotas de lluvia 
Y resonaron 
En los pozos del silencio 

Y la gente se inclinó y rezó 
Al Dios de neón que habían construido 
Y el letrero emitió su aviso 
Con las palabras que estaba formando 
Y el letrero decía: 
Las palabras de los profetas están escritas en las paredes del subte 
Y en los zaguanes de las viviendas 
Y susurradas en los sonidos del silencio.

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